Los libros y el domingo / Books on a Sunday (Esp /Eng)

© Alice Hampson

Lee conmigo:

– Librería abierta hasta las 10 de la noche.

– Librería abierta hasta las 10 de la noche un domingo.

– Librería abierta hasta las 10 de la noche un domingo en Perth.

Insólito, ¿verdad? Deja de pestañear y apunta: Crow Books.

Mi amiga Martina me llevó allí aquel domingo en el que al menos no andábamos solas por la calle: la lluvia chisporroteaba sobre nosotras. Era un domingo otoñal y frío y no pudimos resistirnos a la idea de tener en libro entre las manos.

Crow Books está al lado de mi casa. El primer paso tras el umbral me llevó a la Librería Leo, y a Julia, y a su sonrisa, y al libro de Houllebecq que me regaló antes de venir a Australia. Sentí la familiaridad de esos lugares que ya han sido míos. Me dio mucha pena pensar que ya no leo, que no deboro un libro tras otro. Pero ahí estábamos, decididas a encontrar aquel tesoro que nos daría la llave para cerrar una tarde de otoño, de esas con chocolate a la taza.

Sorprendentemente, me topé con mucha literatura lationamericana y estuve a punto de convencer a Martina para que se llevara Cien años de soledad, de García Márquez. Era mi manera de superar mi frustración de no sé por qué todavía no lo he leído. Me topé con Cortázar, con Borges, con Ana Karenina, con los clásicos. Me acordé de que el otoño nunca había sido necesario para disfrutar de aquel rato.

Ojeé y hojeé. Ojeó y hojeó. Hasta que tomamos una decisión.

Murakami me mira.

 Books on a Sunday

books_bookshop

Read with me:

– Bookshop open until 10pm.

– Bookshop open until 10pm on a Sunday.

– Bookshop open until 10pm on a Sunday in Perth.

Unbelievable, isn’t it? Stop blinking and take notes:  Crow Books.

My friend Martina took me there that Sunday of empty streets with the raining as the only company. It was that typical autumnal cold Sunday and we couldn’t resist the idea of having a book in our hands.

Crow Books is close to my house. The first step into the bookshop took me to Librería Leo, to Julia, to her smile and to the novel of Houllebecq she gave to me before coming to Australia. I experienced that warmness that you feel in the places you’ve been before. I regretted not having read for ages and I missed reading as I used to, devouring words and books, one after the other. But we were there and we were determined to find our treasure and have the perfect picture of our ideal evening at autumn.

Surprisingly, I found a lot of Latin American literature and I almost convinced Martina to get One hundred years of solitude, of García Márquez. I don’t know why I haven’t read it yet and I felt happy thinking that she could do what I haven’t. I identified some names, as Cortázar, Borges, Ana Karenina and other classics. I remembered that autumn had never been necessary to enjoy literature.

I left myself into thousand of pages and then each of us made a decision.

Murakami awaits.

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Ir al médico en Perth / The doctor in Perth (Esp / Eng)

cama_DavidMaoEn España solía tener problemas de piel atópica. En Australia ya no sé ni lo que es piel.

Hace tres semanas me llegó la tarjeta de Medicare. Es como la tarjeta de la Seguridad Social en España, pero no tiene nada que ver. En Perth se paga por ir al médico, aunque estés cubierto por el sistema sanitario público. Después Medicare te devuelve 37 dólares.

Si ya en España no me gustaba ir al médico, en Australia no los tengo ni en mi lista de contactos. Uno no se puede permitir el lujo de ponerse enfermo.

Y sin embargo me ha vuelto a pasar. Con un dolor terrible de garganta tuve que pedir cita. Como era la primera, pagué 95 dólares. Al puro estilo take it easy australiano, la médica me recetó reposo. Ni un medicamento. Nada. Me quedé en la cama, me automediqué, hice gárgaras, tomé paracetamol, ibuprofeno, combiné cualquier combinación imposible y pa’dentro. Al cuarto día ya no podía ni tragar y volví a la consulta de la doctora Jenny. Tras dejarme otros 85 dólares me dijo el diagnóstico: Anginas. Antibiótico. “Has tenido mala suerte, concluyó”.

Me acabo de enterar de que existen unas consultas que se llaman walk-in, que funcionan más o menos igual que cuando vas de urgencia a tu médico de cabecera en España: entras y esperas a que te atiendan. No pagas.

Más vale tarde que nunca.

 

The doctor in Perth

I used to have atopic skin in Spain. In Australia I don’t even know what skin is.

Three weeks ago, I applied for Medicare and I received the card. This should be like the social security card in Spain, but it isn’t. In Perth, you have to pay when have an appointment with your GP, regardless being entitled to Medicare. After paying for your visit you will receive a rebate of $37.

If I didn’t like going to the doctor in Spain, this is in my not-to-do Australian list. I can’t afford being sick.

However, I happened to me again. I had throat soar and I had to make an appointment with the doctor. It was my first visit and I had to pay $95. The doctor prescribed rest. No drugs. Nothing. I was obedient and I slept a lot, but I also self-medicated, gargled, had paracetamol and ibuprofen, made whatever mix I could think of and I took it. The fourth day I couldn’t swallow and I had to go back to Dr. Jenny. I paid again, $85 this time, and I was diagnosed: respiratory tract infection. She finally prescribed me antibiotics. ‘You have had bad luck’, she concluded.

Somebody told me last Monday about the walk-in clinics. You don’t need to make an appointment. You go there, wait for your turn to be attended and it is for free.

Better later than never.

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Siguiente pregunta, por favor / Next question please (Esp / Eng)

Thunder storm

La rueda del Hámster es un programa de radio conducido por Nadia Montero y Arnau Benlloch. Este programa propone, y cito, “ideas y herramientas que puedan orientarte en tu camino hacia la felicidad y te sirvan de inspiración para el cambio”. Desde la distancia, me gusta escuchar a los entrevistados  y a veces tengo la suerte de estar preparada para procesar algo. Uno de los programas al que sigo dándole vueltas se llamaba Reinventarse a uno mismo. Para eso y para saber en qué quieres convertirte, si es que quieres cambiar algo, hay una solución sencilla: mirar adentro y preguntarse algo aterrador y doloroso: “¿yo qué sé hacer bien de verdad?

Para descubrirlo recomendaban ir quitándose capas de autoengaño y autocompasión y mirar a la cara a los propios miedos. La respuesta, si eres honesto contigo mismo y según la teoría, aparecerá después de ese ejercicio, aunque no es garantía de solución.

Mi naturaleza es bien jodida. Llevo toda la vida buscando. Todavía no sé qué quiero hacer, estoy enredada con las capas y, por supuesto, no sé qué sé hacer bien de verdad. Pero al menos sé algo de mí que nunca he podido ignorar: soy incapaz de engañarme a mí misma.

Así que el paso lógico es seguir pelando la cebolla, que si bien conduce a un futuro incierto me aleja de un presente que sé a dónde me lleva.

Siguiente pregunta, por favor.

 

Next question please

La rueda del Hamster (The hamster wheel) is a radio show conducted by Nadia Montero and Arnau Benlloch in Valencia (Spain). This program proposes ‘ideas and skills to drive you to hapiness and inspire you towards the change’. I like listening to the interviewees and when my mind is ready to listen I can process some of the information. One of the programs still in my mind was about reinventing yourself. To do it and to know who you would like to become there is an easy solution: look at oneself and make a terrifying question: ‘What can I do amazingly?’.

According to the expert who joined the program, there’s a way which consists of removing your own layers of self-delusion and self-pity and face your own fears. The answer, if you dare to be really honest, will be there after that huge task although the solution is yet to come.

The nature of my being sucks. I have spent my whole life searching and I am still there. I have no clue about what I want to do, I am in the middle of those layers and, by all means, I don’t know what I really do outstandingly well. But at least I do know something about myself that I’ve never been able to ignore: I can’t lie to myself.

The task is then to keep peeling the onion which will drive me to an uncertain future but may take me away from the current path.

Next question please.

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Rockingham, WA

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Rockingham es un pueblito a 40 kilómetros al sur de Perth. No hemos explorado mucho, ya que íbamos preparados para disfrutar de un típico día de playa. Había muchísimos pescadores, aficionados, muchas familias enganchadas a la caña, sacando peces uno detrás de otro. Estaban por todos lados: en el muelle, en la misma arena de la playa y en el cabo Peron. El cabo Peron no tiene faro, pero está lleno de calitas en las que sólo se oye el vaivén de las olas.

Rockingham is a city 40 kms south-west of Perth. We were more ready to enjoy a warm autumn beach day than be tourists.  I’ve been impressed by the amount of people and families fishing, everywhere. They caught big ones and I could see the fish in the ocean from the jetty. Close to Rockingham there is the Cape Peron, a nice spot full of small bays where you only listen the rolling waves.

 

 

 

 

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Examinarse del IELTS / To sit the IELTS (Esp/ Eng)

Notebook

Algunas cosas han cambiado desde la primera vez que hice el IELTS hace ahora tres años.La primera, que ahora pasan publicidad, como si uno estuviera en el cine.

El IELTS es un examen que evalúa tus capacidades comunicativas en inglés y en Australia es necesario para muchas cosas, como para entrar en la universidad o estudiar un diploma o para demostrarle a Inmigración que eres competente en la lengua de este país, o sea, en inglés. Consiste en cuatro partes: comprensión auditiva, lectora, expresión escrita y oral. Hay dos tipos: el general (normalmente para visados y más fácil) y el académico (educación y para profesiones sanitarias). En general, mucha gente necesita mínimo un 6 o un 7 en cada parte para poder solicitar un visado o para obtener 10 puntos extras en el sistema de puntaje  de algunos visados. Este examen, por experiencia propia, no depende tanto del inglés que sepas -aunque cuanto mayor conocimiento mejor, lógicamente- como de tu capacidad de entender cómo debes hacerlo, de la técnica y la práctica. Lo sé porque hace tres años, con 8 semanas en Australia, no bajé de 7 en cada área en el examen académico, y esta vez, sino hubiera hecho el general, nadie me hubiera quitado algunas semanas de estudio intenso aun hablando inglés a diario.

Vamos, que la gente se juega mucho y sé de muchas personas que han repetido el examen varias veces porque en habían fallado en una. Y como la gente se juega mucho, muchos sufren mucho. Lo he visto esta mañana, sentada entre 300 personas que ponían en práctica todas sus tácticas para concentrarse y aislarse de todo el sistema de seguridad que implica presentar este examen. Al examen sólo puedes entrar lápices, gomas, un sacapuntas y una botella de agua sin etiqueta. Nada de pañuelos, sudaderas con capuchas o bolsos. Todo te lo quitan antes. Después de consultar con dos compañeras, me han dejado entrar una compresa por si la necesitaba en una visita al baño. Así es la cosa.

Cuando todo está resuelto, una persona te recibe, comprueba que tus huellas dactilares y tu foto son las mismas que las que te tomaron cuando fuiste a hacer el examen oral, mira la foto del pasaporte y la compara con tu cara soñolienta (son las 8.15 de la mañana), te lleva a tu sitio, marcado con una pegatina en tu mesa, que incluye tu nombre, número de pasaporte, número de candidato y lengua materna. Cuando te sientas, comprueban los datos otra vez. Lo harán en cada una de las partes, mientras haces tu examen. El proceso, con 300 personas por fin de semana, es largo. No te dejan hablar y puedes ver cómo la gente lidia con sus nervios.

Además de la tensión, puedes observar que hay una gran pantalla enfrente de la sala con algunas recomendaciones para hacer bien los ejercicios. El chico que tenía sentado a mi lado estaba con los ojos cerrados, intentando mantenerse alejado de todo el proceso. El de delante tenía la cabeza entre sus manos. Yo, que esta vez no me juego mucho porque me piden un 4.5 en cada tarea, lo miraba todo. Lo que no me esperaba es que la pantalla cobrara vida y una voz empezara a contarnos en qué nos puede ayudar el IDP, una organización sin ánimo de lucro clave para seleccionar a estudiantes internacionales pero que además es co-propietaria del IELTS. Ojo, presentarse al IELTS cuesta 330 dólares (unos 238 euros) y pedir una revisión 178 dólares (128 euros). Según el vídeo, IDP nos puede ayudar con la matrícula para la univerdad, para guiarnos con los requisitos del visado y con la matrícula para el IELTS. He levantado la nariz en el segundo: “¿oiga, pero qué se creen, que estamos en el cine?”.

Los examinados hemos tenido que salir del letargo. Yo me he indignado un poco. Un poco de respeto.

Mi mejor amiga dice que últimamente me indigno con todo, supongo que con cosas como que sudafricanos o irlandeses tengan que hacer también el examen, que digo yo que si se trata de demostrar tu conocimiento de inglés podríamos hacerlo todos, porque tela las barbaridades que yo he visto escritas por angloparlantes. Pero la indignación se me iba de las manos y he decidido olvidarme de mis propias quejas, aceptar que las reglas son las reglas y concentrarme en lo que tenía por delante: un examen con la única emoción de la promesa de un regalito sorpresa si saco un 9, sólo uno, en alguna de esas partes.

En 15 días os lo cuento.

To sit the IELTS

Some things have changed since the first time I sat the IELTS three years ago. The first noticeable thing is that they place advertising on the screen as if we were at the cinema.

The IELTS test assesses the English level for non-native English speakers and you need it in Australia either to study a Diploma, Bachelor Degree and Postgraduate programs or for Immigration purposes. There are four tasks: listening, reading, writing and speaking. There are two versions: the General Training (usually for visas and it’s easier) and the Academic (education and healthcare professions). Generally speaking, most people need 6 or 7 to apply for their visa or to get 10 extra points for the Immigration score system. From my own experience, although the more English you know the better, you have better chances to get a great score if you understand the technique and practice a lot. Three years ago my average score in the Academic version was 7 and I had been living in Australia just 8 weeks. Now I wouldn’t be able to repeat that score without studying really hard for weeks even speaking English daily.

You can understand that for many people there is much at stake. Many people have sat the exam several times because they under scored in one band. And as there is much at stake, you can see people feeling anxious. I’ve seen it this morning, sit amongst 300 people trying to be focused and isolated from all the stress involved in this exam. You are allowed to bring pencils, erasers, a sharpener and a transparent bottle of water with no label. Scarves, hoodies and bags aren’t allowed either. Everything is taken away from you. After consultation with two different staff, I have been granted with the privilege of keeping inside my pocket a sanitary pad in case I needed to go to the toilet. Just saying.

When all this is settled, a person welcomes you to check your fingerprints and the picture you were taken before your speaking, compares your passport photo with your 8.15am-sleepy face, guides you to your seat, where a sticker includes your name, your passport and candidate numbers and your native language. Once you’ve been sat, they double check all the information of your passport against the sticker. They will do it again in each task. This is a long process with roughly 300 people. You’re not allowed to speak and you can see people dealing with their own anxiety.

Besides feeling the tension, you can see a huge screen in front of the audience which has some written recommendations about the exercises. The guy sat next to me had their eyes closed and the one in front of me held his head between his hands. Both tried to be really focused. I was observing everything as this time I don’t need a high score and I was doing the General version. I didn’t expect the screen coming alive though and a voice telling us how IDP can help us. IDP is a not-for-profit company owned by Australia’s Universities and key recruiter of international students to Australia but also is a co-owner of this test. Please be aware of the cost of the IELTS ($330) and asking for a revision ($178). According to the video on the screen, IDP can submit your university application, guide you through the visa requirements and book your IELTS test. I felt disgusted, ‘Organizers, do you think we are at the cinema?’.

The examinees have had to come out of their lethargy. It made me angry and I thought it wasn’t appropriate.

My best friend insists on me getting angry with everything, i.e., when I think that South Africans and Irish people have also to do the exam and then I think that if they have to demonstrate their knowledge of English why shouldn’t other English speakers do the same based on the fact that I’ve seen huge mistakes written by some of them? But this outraged feeling was getting out of hand and I have decided not to complain and accept that these are the rules. I have focused instead on what it was coming ahead: a test from where I can be rewarded with a gift  if I get 9 in one band.

I will go back to you in a fortnight.

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Tres años / Three years (Esp / Eng)

Not knowing

El 13 de marzo de 2013 miraba por la ventana de aquel avión en Barajas con la única certeza de volar hacia la incertidumbre. Era el mejor regalo que podía hacerme, la mayor apuesta, el riesgo más alto.

Cada año he vivido el aniversario con un espíritu distinto: 2013 fue el balance de la aventura, 2014 el hecho de una nueva vida, del reto, del esfuerzo. El tercer aniversario, el de 2015, llega en un mal día. Hoy estoy cansada, del papeleo, de la espera, de pelear… No soy de hierro y no siempre se puede estar en la cresta de la ola. Pero que hoy no quiera celebrar no significa que este año no haya traído nada bueno o, al menos, un clima más apacible: nueva ciudad, Perth, un trabajo en marketing y comunicación y ver el sol todos los días.

Como siempre, os echo a todos de menos, a rabiar. Creo que de eso no me voy a recuperar nunca. Pero todo llega. Y llegará. Ya ha empezado la cuenta atrás para veros.

Lo bueno es que aterricé el 15 de marzo, así que todavía tengo un día para reponerme de este bajón existencial y celebrar que, aún siendo incómodo, la incertidumbre es la única certeza.

Three years

The 13th of March of 2013 I looked out of the window from that plane in Barajas Airport (Madrid). I only knew that I was flying to the not knowing. It was the best present I could give to myself, the biggest investment and the highest risk I could have ever taken.

Every year I’ve had a different anniversary feeling: in 2013 I thought I had lived an adventurous year, in 2014 I had already realized that a new life was coming ahead. My third anniversary, the 2015 one, comes at a bad day. I feel sick and tired of collecting documents, waiting and fighting. I am not as strong as nails and you can’t always be at your peak. But even if today I don’t feel like celebrating, I can see what the year has brought me, I can see the new scenario: I live in a new city (Perth), I work in marketing and communications and I can see the sun every single day.

As always, I miss you all like crazy. I don’t think I will ever get over it. At least, my countdown to see you again has already started.

The good news is that I landed in Australia the 15th of March, so I have one extra day to recover from feeling down in the dumps and celebrate the uncomfortable but always certain not knowing.

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El hombre que me ofreció 200.000 al año / The man who offered me $200k (Esp / Eng)

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Me siento súper nerviosa todo el día. El cosquilleo en el estómago se precipita media hora antes de la entrevista. Entro a una oficina de aspecto dudoso, con sofás que parecen haber dormido en la calle. Nadie sale hasta que pasan 5 minutos. El Señor Entrevistador me saluda y me hace rellenar un formulario al que tendré que graparle mi curriculum. Es extraño, pienso, si ya lo tienen.

Entro a una habitación gris, con un escritorio y dos sillas como única decoración. La descripción que hace El Señor Entrevistador del trabajo no se ajusta al anuncio de la web, pero él me felicita porque me han seleccionado. Ésta es la primera de tres entrevistas. En esta empresa todo el mundo empieza por lo básico, en ventas, para luego pasar a formar a otros vendedores, después asumir tareas administrativas para llegar al último escalón: “podrás dirigir tu propia oficina y ganar 200.000 dólares al año”, dice culminando la descripción de un futuro perfecto. “Estas cuatro fases te llevarán entre 6 y 12 meses, ¿qué te parece?”. “Estoy frotándome las manos”, me callo. Su discurso ha llegado al clímax, que sella con una sonrisa de embaucador nato. Está acostumbrado a ir rápido, a ahogar, a sostener. Lo tiene todo atado, su vida es la venta.

La realidad de un trabajo real se ha desvanecido. Le pregunto por todo: salario, qué venden, cuáles son sus clientes, cómo es un día a día, pura curiosidad periodística. Replica a mis preguntas con contestaciones vagas, números inciertos, empresas desconocidas, productos relacionados con la lotería y horas indeterminadas. Me aclara que no necesitaré coche, pues el transporte público en Perth es muy bueno. Esta afirmación me confirma que el Señor Entrevistador no juega limpio. Por último le pregunto qué esperan de mí. “Actitud”, responde. La entrevista llega a su fin y el Señor Entrevistador se dispone a rematarla: “Bueno, ¿por qué deberíamos contratarte?”, pregunta. “Porque tengo muchísima actitud”, digo triunfante mientras me reclino en la silla. Me tiende su mano para que cerremos el trato. “Estás dentro”, me confirma.

El Señor Entrevistador me comunica que me enviará un correo electrónico para confirmar todo y que el día acordado tengo que estar allí de 9 a 6, con una libreta y calzado plano y cómodo. Yo lo llamo ir a trabajar. Ellos, segunda entrevista. Vuelvo a casa y rastreo en internet a El Señor Entrevistador, que aparece como persona de contacto en otras dos empresas que están en la misma dirección dedicadas, esta vez abiertamente, a la venta directa a puerta fría.

“¡Ay, bandido!”, pienso.

The man who offered me $200k

I felt nervous the whole day and butterflies in my stomach as the interview was closer. I went into an odd office with two sleazy sofas in the hall which look as if they had been picked up from the street. Nobody received me until five minutes later. Mr. Interviewer greeted me and asked me to fill in a form. I didn’t understand why I had to give them a hard copy of my résumé, as they had it already.

trainstation_kevinDooleysmI came in a grim room with a desk and two chairs as furniture. Mr. Interviewer described the job position slightly different from the one advertised on the website, but he seemed not having realized. He congratulated me as I had been selected and I was in the first out of three interviews. In this company, everybody starts in the sales level to become a team trainer as the second stage. The third step within the organization is holding an assistant manager position. In the end you can run your own office. He announced to me that I could earn $200k per year. I could reach the last level from 6 to 12 months. “What do you think?” He asked me. “I’m over the moon”, I said to myself. His trickster smile reflected his ebullient condition and it was clear for me that he is used to swiftness, stifling and holding. He is a controller, a natural seller.

I understood that the job advertised doesn’t exist. As a journalist, I felt curious and I asked him about everything: salary, products, clients, a ‘Day in the life’. He replied to everything vaguely, undefined numbers, unknown companies, lottery products and undetermined time shift. He told me that I didn’t need a car as the public transport in Perth is really good. That fact confirmed that he wasn’t playing a fair game. Finally, I inquired about their expectations from my performance. ‘Attitude’, he said. To conclude the interview he asked me why they should hire me. “I will bring a lot of attitude”, I concluded, triumphal, while reclining in the chair. We shook hands and he added his final words: “You’re in”.

Mr. Interviewer advised me that I would receive an email and I would start the following week from 9 to 6, with a note pad and comfy shoes. To me, this looked a first day job, for him this is the second interview. I came back home and I did track who the Interviewer is. He is the contact person of other two companies, located in the same address, which sell products door to door.

‘Cheeky man’, I think.

 

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The most incredible ninja (Eng)

If you are a migrant in Australia -or just a migrant- I’m pretty sure you’ll find a lot of overcoming stories from ordinary people. They left their comfort zone and also left that ordinary label a while ago. Those stories have become really familiar to me. They are in my everyday context. However, I can’t make them small, as their strength hits me to make me realize how brave and determined these people are.

Some people can’t understand these life experiences as they can’t put themselves in our shoes, are jealous or can’t look in their own mirror. That attitude makes us feel judged sometimes. But seriously, I don’t care.

This is one of those stories. And the main character is Sarah Bürvenich, my bestie, a natural giver, an exceptional graphic designer, a fighter and always my favorite ninja.

I invite you to feel inspired. (originally published on medium).

Sarah Bürvenich

It‘s A Jungle Out There …

I reckon if the creative industry is a zoo, I have jumped the fence.

For me, being in a zoo, makes me think of being ‘comfortable’. You don’t have to look after yourself, you’re fed, given water and even your cage is cleaned up every now and then. But in the (design)industry, ‘being comfortable’ doesn’t pay off in the long run — it doesn’t propel you forward. If you want to really develop you have to be … ’not comfortable’ for a while, and leave your comfort zone.

The first time I did so, was 7 years ago. I caught a plane and left Germany to work overseas. With a friend, I was heading to New Zealand, which is as far away as you can get (and that was kinda the idea). I had nothing lined up, I wasn’t prepared, but I was ready to dive in. The plan was … no plan. So it was a risk. But it paid off. For some reason, by luck or serendipity or because they were curious about a German so far from home, we had a job within three weeks. At a small agency doing the classic stuff: web and corporate. We stayed 8 months away from home, had adventures, and I spruced my CV in the process.

Five years later, I was at the airport again. Germany had gotten stale. And Australia awaited. This time alone, the decision was a bit more serious. I only had a one way ticket and all of my possessions in one twenty kilo backpack. (…) Keep reading

 

Image © Sarah Bürvenich

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Burbujas / Bubbles (Esp / Eng)

burbujas-aussie

Hace dos semanas me pasó algo insólito.

Soy una controladora nata, que quede claro. Como decía, hace dos semanas llegué a casa y no quería pensar en nada. No quería saber nada del IELTS, del visado, de mi nuevo trabajo, de mis amigos, de cómo echo de menos a mis amigos, de mi familia, de cómo echo de menos a mi familia, de la maravillosa luz de Perth, de la soledad, de este blog, del inglés como mi segunda lengua, de mi teoría del vómito, de las celebraciones a las que he sido invitada, del ejercicio que debería hacer pero que no hago, de ser consciente de que soy humana, de la gente que me quita energía.

Llegué a casa y quería meterme en una burbuja. Todavía estoy dentro.

 

Bubbles

Two weeks ago something extraordinary happened to me.

I am a natural controller and, as I was saying, two weeks ago I got home and I didn’t want to think about anything. I didn’t want to think about the IELTS, our visa stuff, the new job, my friends, how I miss my friends, my family, how I miss my family, the awesome light of Perth, the loneliness, this blog, the English as a second language, me vomiting, the events I have been invited to, that I should go to the gym and I am not going, me not being perfect,the people who drain me.

I got home and I desired to be in a bubble. I’m still there.

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Lo que esconden los gigantes de Perth / The story behind The Giants of Perth (Esp / Eng)

The Giants_Perth

Nadie habla de otra cosa en Perth: los Gigantes. Básicamente son marionetas enormes que se pasearán por el centro de Perth durante todo el fin de semana.

La compañía que trae esta troupe es Royal De Luxe y lo que les hace especial es que conectan cada espectáculo con la ciudad en la que tiene lugar, a través de una historia o, en este caso, a través de la Historia.

Los Gigantes de Perth conectan la cultura aborigen y el ANZAC Day, que conmemora el 25 de abril de 1915 (este año se celebra el centario). Ese día se produjo el desembarco de Galípolo (Turquía), donde tuvo lugar una batalla que se prolongó durante 8 meses y en la que murieron más de 8.000 soldados australianos y neozelandeses.

En este contexto cobra vida el relato.

“Había una vez una niña gigante que, en una de las etapas de sus viajes, conoció a una familia aborigen. Fue tan bien recibida que decidió quedarse con ellos y su comunidad. Un día, el pequeño de la familia le presta un libro que cuenta la historia de una niña que vivía en Albany, un pueblito costero al sur de Western Australia, desde donde partieron las tropas hacia Galípoli. Esa niña fue el último contacto humano que los soldados tuvieron antes de la guerra. Meses después de que la batalla se hubiera iniciado, empezaron a llegar cartas dirigidas a la niña del faro. Los remitentes eran aquellos mismos soldados.

La niña gigante lee y lee y lee, tanto, que conecta con el pasado y ve la batalla, la sangre, los muertos. Un hecho atrapa su atención: queda un soldado vivo. Ese hombre es un buzo que, desolado ante aquella escena de muertos interminables, empieza a enterrar a sus colegas uno a uno. Convertido en un autómata, su cuerpo evoluciona, sus músculos crecen y crecen y crecen, tanto, que un día se da cuenta de que puede enterrar uno de esos barcos antes repleto de cuerpos muertos. Se ha convertido en un gigante”.

La niña cierra el libro mientras su amigo la mira y entiende no sólo su tristeza sino también que es hora de que se vaya en busca de su familia. Toda la comunidad está reunida cuando ven una de sus lágrimas caer al suelo. La tierra se la traga rápidamente para dar vida a un árbol que crece en apenas dos horas. La niña lo mira y piensa que, por qué no, ahí puede estar el barco enterrado. Así que los aborígenes se ponen a excavar en el suelo y tras diez días descubren la nao, sobre la que la niña salta, con la ilusión de navegar y encontrarlo. Los aborígenes empiezan entonces a cantar a la lluvia y llueve y llueve y llueve, tanto, que la arena se cubre de mar y empieza la travesía hacia Albany de la pequeña gigante en busca de su par.

Y eso es sólo el inicio de un relato lleno de cultura, imaginación y pasado que nos van a contar durante tres días mágicos por las calles de Perth. No pienso perdérmelo.

 

The story behind The Giants of Perth

The Giants_Perth

Everybody talks about them: The Giants to the streets of Perth. They will take over Perth CBD during this weekend. Royal De Luxe is the street theatre company which brings this event. They are special as they connect their Giants to each city creating a specific story for that particular place.

In this case, the story connects the aboriginal culture and the ANZAC Day. This date commemorates the 25th April of 1915. That day Allied forces landed at the Gallipoli peninsula, where a battle started and lasted eight months. There were more than 8,000 Australian and New Zealander casualties.

This is the context where the tale begins from.

“Once upon a time a Little Girl Giant who was tired of traveling met an aboriginal family. She was so welcomed that decided to stay. Some time later, her friend gave her a book which tells the story of a little girl who lived in Albany (South of WA) where the troops sailed from. That little girl was the soldiers last human contact before the war. Some months later, heaps of letters addressed to the lighthouse girl started to arrive. The senders were those soldiers who saw her for the last time.

The Little Giant Girl keeps reading so intensively that can connect with the past and see the battle, the blood and the casualties. She also sees a diver. He is the only survivor and he is so devastated that starts burying his mates one by one. He does it every day and gets fitter and fitter and fitter and one day he realizes that he can overturn a ship. He has become a giant”.

The Little Giant Girl closes the book and her friend understands her sadness: it’s time for her to go back to her family. All the aboriginal community can see one tear falling from her eyelid. As it touches the ground a tree grows within two hours. Then she thinks that the ship can be there, ready for her to sail the earth and find the diver. So the aborigines start digging and digging and digging and after 10 days the ship is there. The Little Giant Girl climbs onto the ship and the aborigines start singing the rain. The rain falls and falls and falls and the sand becomes covered with water. Then she heads towards Albany.

This is just the beginning of a tale full of culture, imagination and past and it is going to be alive during three magic days in Perth. I won’t miss it.

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