El español

Little did I know when I moved to Melbourne that I was going to improve my Spanish. Having a venezuelan boyfriend has made me more aware of my own language.

Resulta que hablamos la misma lengua y a veces no nos entendemos. Será que estamos en tiempos distintos porque cuando me dice que hace algo ahora yo entiendo que es inmediatamente, pero no, resulta que ahora es luego, que si no, ya me hubiera dicho que lo hacía ahorita. Será que no me entero y que tengo la cabeza llena de vainas.

Puede ser en ese momento -o en cualquiero otro- cuando él empieza a joderme. Yo, con la seguridad que me da estar a algunos metros de distancia física, le digo que es imposible. Al menos yo no siento nada. Enseguida me doy cuenta de  que es porque soy catira y tonta. “Claro”, me digo, esto no tiene nada que ver son el sexo, sólo me está tomando el pelo.

Es una cosa chévere esto que pasa entre los latinoamericanos y los españolitos.  Antes de conocerlo, para mí las cosas eran divertidas en vez de finas, los chicos iban a la playa en bañador y no en chores y no sabía que estaba mamada cuando lo que sentía era cansancio. Lo peor es lo de mi madre, que se llama Pepa, y cuando él dice su nombre algo en su mirada delata que piensa que está hablando con el hueso de una fruta.

Las comidas también han cambiado. Empezamos desayunando juntos, pero lo que yo preparo para comer él lo llama almuerzo. Al menos terminamos cenando juntos. El postre es otra contradicción. Cuando yo le pido un albaricoque, él me alcanza un durazno, y si lo que me apetece es sandía, él sabe que me provoca una rodaja de patilla.

Yo que fantaseaba con ligarme a un inglés para aprender su lengua, no me imaginaba que podía ser tan interesante empaparme de la mía. Así que algunos días la pasamos discutiendo cómo decir ésta o tal cosa. Yo no trato de imponer mi manera, que entonces me sale con la historia de que les colonizamos. Pues yo no me acuerdo de haberme montado en ningún barco, cruzar el Atlántico y haber empezado a matarlos. Así que de culpas, nada.

, , ,

  1. #1 por Eva el diciembre 26, 2012 - 4:18 am

    muy bueno

  2. #2 por Montse Mas el diciembre 31, 2012 - 8:19 am

    ¡Qué chevere!

  3. #3 por elfrasco el enero 3, 2013 - 8:55 am

    Jode Cari… Que guay… hehehehe no en serio esta chevere!!! hehehehe. Si, no solo es acerca de un idioma, sino tambien es acerca del lugar donde has crecido y tu entorno social. Besos

  4. #4 por Silvana el agosto 23, 2014 - 11:40 am

    Jajaja, que divertido… Pero no pongas “latinoamericanos”, que por acá todos hablamos distinto, de hecho en Chile no se usa ni chevere, ni fino, ni mamado, ni nada de eso. saludos

    • #5 por mevoyaaustralia el agosto 24, 2014 - 9:19 am

      Hola Silvana! Ya sé que cada país o región tiene una forma característica de decir las mismas cosas y sus peculiaridades. Es difícil querer hablar en general sin generalizar. También pasa en España, cada zona es distinta, pero muchas veces también hablo de los españoles en general y los meto a todos en el mismo saco. Saludos y gracias por tu comentario🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: