Buscar casa

El casado casa quiere. Esa frase mil veces oída cobra de nuevo sentido para mí. Así que nos hemos puesto manos a la obra, aunque esta faena es de todo menos sencilla.

Encontrar casa en Melbourne es añadir más horas a las jornadas maratonianas de estudio y trabajo. Los métodos son las famosas webs Gumtree o Domain o tocar a la puerta de las agencias. Con las segundas, el tiempo que pasa hasta que te dan la casa es más largo. Hay que ir a la visita oficial para los clientes interesados (que ellos llaman inspection), solicitar que te concedan el alquiler y que a los propietarios les gustes más que el resto de candidatos. La opción de internet es más rápida, pero te puedes volver loco. Cada día hay nuevos anuncios. Y son muchos.

Como tenemos prisa, nos hemos decidido por el método online. Es pesado, pero  he de confesar que a mí esto de buscar en internet, llamar, preguntar, fijar la cita y llegar a la casa me chifla. Al fin y al cabo -me animo con sentido del humor- es un trabajo periodístico, un trabajo de investigación. Lo que menos me gusta es comprobar cómo en muchas ocasiones las fotos no tienen nada que ver con la realidad. Estos días he visto auténticos cuchitriles, habitaciones sin ventanas, casas por las que hace meses que no se pasa un trapo o baños que se renovaron antes de que yo naciera. Es la misma fiebre inmobiliaria española de hace cinco años, cuando te vendían una casa con un pilar en mitad del comedor y aún te intentaban convencer de que ese fallo en el diseño era un plus. Cuando el comercial que te enseñaba la casa te presionaba para que te decidieras mientras te contaba que había muchísimos interesados en la misma vivienda. El mismo comercial que te llamaban dos días después porque no tenía noticias tuyas. Es lo mismo, pero en Melbourne.

Después de varios días de búsqueda, ha funcionado el tercer método, el networking, que es enterarte de algo a través de un amigo o conocido. Me mudo a St. Kilda, un sitio donde, por fin, pasan cosas. Vivo, lleno de bares y restaurantes, bien comunicado, con un ambiente alternativo y mucho moderno. Lo mejor es que hablar de St. Kilda es hablar de playa.

Mi casa está a cinco minutos andando de la orilla. Una casa compartida, en la que la aventura es conocer a tus compañeros de piso, aprender de ellos, lidiar con sus costumbres o intentar sentir que puedes tener un mínimo de privacidad que se parezca en algo a lo que tendría viviendo sola con mi novio. No es la casa de mis sueños, pero en esas cuatro paredes van a empezar a construirse alguno de ellos. Así que estoy emocionada.

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  1. #1 por Montse Mas el octubre 11, 2012 - 5:05 pm

    St. Kilda,.. ya nos contarás más cositas del barrio, parece que debe estar muy bien. Y la playita cerca de cara al buen tiempo,.. Qué envidia.

  2. #2 por Montse Mas el octubre 11, 2012 - 5:06 pm

    Por cierto, estoy de acuerdo con lo del interés antropológico de ver las casas de la gente, a veces resulta sorprendente saber cómo viven los demás.

  3. #3 por Eli el octubre 16, 2012 - 7:58 pm

    Creo que la playa te sentará muy bien…

  4. #5 por elfrasco el octubre 26, 2012 - 10:46 am

    Yo no lo puede haber contado mejor!!!!🙂 Si algun dia lo tengo que hacer de nuevo se que contigo es mucho menos tedioso e incluso un poco divertido. Kisses

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