El eje temporal

Una banderola anunciando un espectáctulo a partir del 31 de mayo me ha devuelto al eje temporal.

El eje temporal.  No recuerdo un año en el que no pronunciara estas palabras: “¡Pero si es marzo!” o “Madre mía, el tiempo pasa volando. ¡Estamos en junio!”..

Cuando he visto escrito 31 de mayo me he dado cuenta de la fecha. La semana que viene es la última de las 12 semanas que contraté en el curso de inglés. Tres meses exprimidos como si fueran una semana y experiencias que hubiera tardado en asimilar más de un año en aquella-vida-cotidiana.

El tiempo aquí está suspendido. Para mí, y en este momento. Estoy centrada en el proceso, en la vivencia, en la experiencia, en las sensaciones, en las sensaciones (otra vez), en el análisis, en los encuentros y en los desencuentros.

No quiero mirar el reloj y espero poder darme ese lujo.

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